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Planes gratis en Zaragoza: museos un domingo al mes, parques y centros cívicos

Museos con domingo gratuito, 120 hectáreas de parque y una red de centros cívicos

Un domingo en el museo, gratis desde 2008

El primer domingo de cada mes, los museos de la Ruta de Caesaraugusta y el Museo Pablo Gargallo abren sin cobrar entrada. Es una iniciativa del Ayuntamiento que lleva en marcha desde 2008 y que casi nadie planea con antelación, a pesar de llevar casi veinte años funcionando.

La Ruta de Caesaraugusta son cuatro museos repartidos por el casco histórico: el Foro, el Teatro, las Termas públicas y el Puerto fluvial, todos levantados sobre restos arqueológicos de la Zaragoza romana. Ese domingo, además de la entrada libre, suele haber una programación especial de actividades para todos los públicos, con las plazas limitadas al aforo de cada sala. El Museo Pablo Gargallo, dedicado al escultor aragonés, lleva meses cerrado por obras, así que de momento esa parte de la gratuidad queda en pausa.

Dentro del Museo del Teatro de Caesaraugusta hay además una muestra permanente, "Carpetania Romana", que es de entrada libre todo el año, no solo el primer domingo. Es la excepción dentro de la excepción, y pasa bastante desapercibida.

El Museo del Fuego y de los Bomberos, en la calle Santiago Ramón y Cajal 32, ocupa un convento del siglo XVI y sigue la misma regla del primer domingo. El resto del mes la entrada general cuesta 3 euros, con tarifa reducida de 2 euros y de 1 euro para grupos de más de 15 personas. Pero hay bastante gente que entra gratis todo el año: los menores de 16, los mayores de 65, quienes están en situación de desempleo y las personas con una discapacidad reconocida del 33% o más. Y hay dos fechas fijas de entrada libre para todo el mundo, el 5 y el 8 de marzo, por ser el día del patrón de los bomberos.

Dos salas que no cobran entrada nunca

Zaragoza ya tiene su propia guía de salas de exposiciones gratuitas en el centro, con La Lonja, Montemuzo o el Palacio de Sástago. Hay dos espacios más que merecen mención aparte porque no son solo una sala, sino colecciones permanentes.

El IAACC Pablo Serrano, en el Paseo de María Agustín, reúne el legado del escultor turolense y programación de arte contemporáneo en un edificio que amplía el antiguo hospicio de la ciudad. La entrada es gratuita siempre, sin condiciones ni días marcados en el calendario. Abre de martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00, y los domingos solo por la mañana.

El Patio de la Infanta, en la calle San Ignacio de Loyola, dentro de la sede de Ibercaja, es un patio renacentista del siglo XVI que perteneció a la casa del banquero Gabriel Zaporta y que se trasladó piedra a piedra hasta su ubicación actual. Las exposiciones que organiza la Fundación Ibercaja también son de entrada gratuita. El horario es de lunes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00, y los domingos y festivos solo de mañana. Conviene llamar antes si hay algún acto previsto, porque el horario puede cambiar ese día.

CaixaForum es gratis solo a medias

Conviene aclarar esto porque genera confusión. En otras ciudades, CaixaForum tiene fama de museo siempre gratuito. En Zaragoza no es exactamente así.

El edificio, obra de la arquitecta Carme Pinós junto al Portillo, se puede recorrer libremente: el vestíbulo, el auditorio y buena parte del espacio común no cuestan nada. Lo que sí tiene precio es el acceso a las salas de exposiciones, con una entrada general de 6 euros. Entran gratis los menores de 16 años y los clientes de CaixaBank. Así que el edificio es gratis, pero lo que cuelga de sus paredes no siempre lo es.

Se levantó sobre terrenos de la antigua estación de ferrocarril de El Portillo y abrió en junio de 2014. Por dentro tiene dos salas de exposiciones, de 760 y 438 metros cuadrados, más un auditorio y un espacio educativo que organiza actividades para colegios. Abre todos los días, incluidos festivos, de 10:00 a 20:00, algo que ninguna otra sala de esta lista ofrece.

El Galacho de Juslibol, naturaleza gratis a cuatro kilómetros

A dos kilómetros del barrio rural de Juslibol y a cuatro de la capital, río arriba por la margen izquierda del Ebro, hay un espacio natural que se formó de golpe. El 2 de enero de 1961 una riada histórica del Ebro, con un caudal de 4.130 metros cúbicos por segundo, dejó un meandro abandonado. Fue el último galacho en formarse en todo el curso del río, y hoy está reconocido como Lugar de Interés Geológico y Humedal Singular de Aragón, con unas 100 hectáreas protegidas.

El inventario del espacio recoge más de 100 especies de aves, entre ellas la garza real, el milano y el búho real, y mamíferos como el tejón, el zorro o el jabalí. En las lagunas sobreviven ranas comunes, aunque especies invasoras como el siluro han desplazado a buena parte de los peces autóctonos.

El acceso al parque es gratuito. Hay un Centro de Interpretación de la Naturaleza que organiza visitas guiadas para colegios y actividades de voluntariado, además de casetas de madera para observar aves sin molestarlas. Las rutas señalizadas se pueden recorrer solos, sin reserva ni coste, cualquier día del año.

Los 60 kilómetros del Anillo Verde

El Galacho y el Parque del Agua no son piezas sueltas. Forman parte del Anillo Verde, una red de unos 60 kilómetros de carril bici, sendas peatonales y caminos agrícolas que rodea la ciudad en dos lazos separados por el Ebro, con forma de ocho.

El lazo norte enlaza el Parque del Agua, el meandro de Ranillas y el propio Galacho de Juslibol siguiendo el curso del Ebro y del Gállego. El lazo sur recorre el trazado del Canal Imperial de Aragón, pasa por el Parque Grande y por Pinares de Venecia, y llega hasta el Galacho de la Alfranca, aprovechando parte de un antiguo corredor ferroviario entre Oliver y Valdefierro. Todo el recorrido es de acceso libre, con áreas de descanso y paneles informativos repartidos por el camino.

120 hectáreas sin pagar entrada en el Parque del Agua

El Parque del Agua Luis Buñuel ocupa 120 hectáreas en el meandro de Ranillas, construido para la Expo de 2008 y rodeado por el Ebro en buena parte de su perímetro. Entrar es gratis, igual que usar las zonas deportivas urbanas (frontones, campos de fútbol 5, circuitos de agility), las rutas de running señalizadas de 5 y 10 kilómetros, las huertas ecológicas y las zonas de pícnic. El aparcamiento también lo es, con más de 1.100 plazas libres.

Dentro del parque hay además actividades de pago que conviene distinguir del resto: el parque de aventura con tirolinas y rocódromo, el alquiler de bicicletas y barcas, y el tren turístico. Son extras, no la condición para entrar. El parque está diseñado para resistir crecidas extraordinarias del río, con vegetación de ribera nativa como chopos y sauces, así que inundarse de vez en cuando es parte del plan, no una avería.

Los centros cívicos, la red que nadie factura

El Ayuntamiento gestiona 24 centros cívicos repartidos por los barrios, desde La Almozara hasta Casetas o Garrapinillos. Son instalaciones municipales pensadas para la participación ciudadana, con programación que va de teatro y danza a circo o magia, además de cursos y talleres por trimestre.

No toda la programación es gratuita, pero buena parte de los talleres y actividades puntuales sí lo son, sobre todo las orientadas a la infancia y a mayores. El listado completo, con la dirección y el teléfono de cada centro, está en la guía de centros cívicos de Zaragoza. Conviene mirar el centro más cercano al barrio, porque la programación cambia de uno a otro y no siempre se repite en el resto de la red.

Cada centro cívico publica su propia programación por trimestre, así que la oferta de un barrio no se parece necesariamente a la del barrio de al lado. Un centro puede tener ese mes un ciclo de cine gratuito y el de enfrente, nada parecido. Merece la pena revisar más de uno si el barrio propio se queda corto.

La red de bibliotecas, el carnet que no cuesta nada

Zaragoza tiene una biblioteca pública en la mayoría de sus grandes barrios, desde Delicias hasta Valdespartera, pasando por el Rabal, Torrero o Casetas. El carnet de la red de bibliotecas municipales da acceso al préstamo de libros, salas de estudio y, en la mayoría de sedes, wifi gratuito. Hacerse socio no tiene coste.

Además del préstamo normal, hay un Bibliobús que recorre con paradas fijas las zonas sin biblioteca estable, y cada sede programa actividades propias para escolares y familias. El catálogo se consulta online y es común a toda la red, así que un libro reservado en una biblioteca se puede recoger en otra distinta.

Es la red menos conocida de todo lo gratuito que ofrece la ciudad, probablemente porque no hace ruido ni necesita un cartel grande en la puerta.

Fuentes

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