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La jota aragonesa en Zaragoza: historia del canto y el certamen

Desde 1894, interrumpido solo por dos guerras y una gripe, y las voces que lo hicieron grande

Qué es la jota y por qué nadie se pone de acuerdo en su origen

La jota es el canto y el baile que más se asocia a Aragón, pero su origen es más confuso de lo que parece. El nombre aparece documentado por primera vez a finales del siglo XVII, en Ávila, ligado a danzas religiosas. A partir de ahí, los filólogos no se ponen de acuerdo. Hay quien defiende una raíz mozárabe que vendría a significar "saltar con ritmo". Otros apuntan a un origen italiano, árabe o directamente ibérico. Nadie lo ha cerrado del todo.

Lo que sí está documentado es que el género, probablemente nacido en el siglo XVIII, se extendió por buena parte de España durante el XIX y arraigó con fuerza particular en Aragón. En Zaragoza hay constancia escrita de 1828 de la costumbre de los jóvenes de cantar y tocar jotas a medianoche, con instrumentos variados. Casi dos siglos después, esa costumbre sigue viva, aunque ya no se canta a las tantas en mitad de la calle.

Los primeros nombres propios

La jota aragonesa tiene su propia genealogía de grandes voces, y se puede seguir casi sin huecos desde mediados del siglo XIX. El primer nombre documentado es Vicente Viruete, conocido como "Tío Chindribú", activo desde 1840. Entre 1870 y 1895 dominaron Pedro Nadal, "El Royo del Rabal" (1844-1905), y Mariano Malandía, "El Tuerto de las Tenerías" (1847-1935).

La Edad de Oro, y un tenor que aprendió a cantar jota

Entre 1910 y 1927 se vivió lo que se conoce como la Edad de Oro de la jota, con Miguel Asso y Cecilio Navarro Subías (1881-1969) como protagonistas. Asso había nacido en Zaragoza en 1886, ganó el Certamen Oficial en 1905 y el premio extraordinario en 1914. No tenía la voz más potente, pero se le reconocía una interpretación refinada, y suyas son piezas como "La enredadera" y "Calle de la Independencia". Navarro y él eran rivales y amigos a la vez, y llegaron a cantar a dúo.

Asso también dio clases de canto, y entre sus alumnos estuvo el tenor Miguel Fleta, al que enseñó a cantar jota antes de que el de Albalate de Cinca se marchara a triunfar en los escenarios de ópera de medio mundo. Su dominio de la escena duró hasta que emergió el siguiente gran nombre.

José Oto, la voz que llenó Torrero

José Oto Royo nació en 1906 en el barrio de San Pablo, en una casa de la calle Casta Álvarez. Empezó en los años veinte tocando la bandurria en la rondalla del maestro Calabia. Cuando se dieron cuenta de que cantaba mejor de lo que tocaba, pasó al grupo de Miguel Asso.

En 1927 ganó el Certamen Oficial de Jotas de Zaragoza en la categoría de cantado, el espaldarazo que lanzó su carrera. Se especializó en los estilos libres zaragozanos, sobre todo en la "fiera zaragozana", considerada la cima del cante de jota. Grabó cerca de cincuenta discos y en septiembre de 1949 llegó a cantar en la plaza de toros de Las Arenas de Barcelona, junto a Matías Maluenda.

Murió en Zaragoza el 18 de abril de 1961, de cirrosis. A su entierro, en el cementerio de Torrero, acudieron más de cien mil personas.

El Pastor de Andorra, un siglo entero de jota

José Iranzo Bielsa nació el 20 de octubre de 1915 en Andorra, en la provincia de Teruel. Su familia perdió el rebaño de cabras durante la pandemia de gripe de 1918, la misma gripe que ese año obligó a suspender el Certamen Oficial de Zaragoza.

Lo descubrió un sargento durante el servicio militar, impresionado por la potencia de su voz. Se formó con la maestra de jota Pascuala Perié, que le cobraba el doble porque cantaba desafinado pero con una fuerza fuera de lo normal. Debutó en el Teatro Principal de Zaragoza junto a los grandes joteros de la época.

En 1943 ganó el Certamen Oficial, con un premio de cien duros. En 1974 se llevó el premio de Actuación Extraordinaria del concurso de jota del Pilar. Llegaron después el Premio Aragón del Gobierno de Aragón en 1999, el Cachirulo de Oro de la jota oscense en 2006 y el nombramiento de hijo adoptivo de Teruel en 2015. Murió el 22 de noviembre de 2016, con 101 años, y ese mismo año recibió a título póstumo la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Suya es "La palomica", una de las jotas más conocidas de Aragón. Siguió pastoreando ovejas en su pueblo hasta los 94 años.

Jesús Gracia, ciento cincuenta tonadas y una calle con su nombre

Jesús Gracia nació el 24 de noviembre de 1922 en Lécera, en una familia ya metida en esto. Su padre era Manuel Gracia, "el Perén", y su madre Manuela Tenas, "la Galana". Estudió con la misma maestra que el Pastor de Andorra, Pascuala Perié, y con el maestro Mariano Cebollero, pero el referente que más le marcó fue José Oto, al que aprendió escuchándolo cantar.

Despuntó a partir de 1944, ganó el Primer Premio de Aragón en 1945 y el Extraordinario en 1948, 1950 y 1959. Llegó a grabar unas 150 tonadas de jota distintas. La Peña Amigos de la Jota de Madrid le dio la Insignia de Oro y Brillantes en 1960, y Zaragoza le dedicó una calle en 1993. Estuvo casado con la cantante Piedad Gil, que actuaba junto a él en su conjunto, la Ronda Aragonesa. Murió en Zaragoza el 17 de febrero de 2005, a los 82 años.

Un certamen que ha sobrevivido a dos guerras y una gripe

El Certamen Oficial de Jota del Ayuntamiento de Zaragoza se celebra desde 1894, siempre durante las fiestas del Pilar, lo que lo convierte en uno de los concursos folclóricos más antiguos de España. Solo se ha interrumpido tres veces en más de cien años, por la guerra de Cuba en 1898, por la gripe de 1918 y por la Guerra Civil, entre 1936 y 1939. En 1959 se añadió un premio extraordinario para quienes ya habían ganado el primer premio en ediciones anteriores, pensado para mantener el aliciente entre los joteros consagrados.

Hoy el certamen mantiene varias categorías, desde la benjamín e infantil hasta la general. En 2026 la categoría general llegó a su edición CXL, y la de benjamín, infantil y juvenil, más reciente, a la XL. Se celebra en el Auditorio de Zaragoza, dentro de las Fiestas del Pilar, y sigue siendo uno de los actos con más tradición y menos foco mediático de la semana grande. No hay escenario en la calle ni multitud delante, solo el jurado, el jotero y la rondalla.

Cómo se canta y se baila, con sus reglas precisas

La copla de jota sigue una estructura fija de siete frases musicales sobre una cuarteta con rima asonante, con un orden que repite el último verso: 2-1-2-3-4-4-1. No es una canción libre. Parte de la dificultad de cantarla bien está precisamente en encajar la letra en ese molde sin que suene forzado.

El acompañamiento tradicional es la rondalla. La guitarra lleva la base rítmica, la bandurria pone la melodía, el laúd añade contrapunto, y las castañuelas y la pandereta marcan el pulso. La voz suele ir sola, en tonalidad mayor y escala diatónica, sobre un compás ternario.

El baile tiene tres partes. Empieza con la llamada, un rasgueo de acorde tónico que avisa de que arranca la pieza. Sigue una parte central con variaciones. Termina con un final acelerado, que es casi siempre el momento que el público recuerda.

El barrio que lleva su nombre

En el distrito de El Rabal, al otro lado del Ebro respecto al casco histórico, hay un barrio que se llama, directamente, La Jota. Sus calles están dedicadas en su mayoría a joteros y cantantes folclóricos aragoneses, y tiene una estatua dedicada al Royo del Rabal, el mismo jotero que dominó la escena entre 1870 y 1895.

El origen exacto del nombre del barrio no está documentado, así que no se puede dar por hecho que venga directamente del baile. Lo que sí cuenta su historia es que nació como barriada obrera, conocida en sus inicios como Barriada de Escudero, levantada para alojar a quienes llegaban a trabajar a las fábricas cercanas. La relación con la jota, con calles y estatua incluidas, llegó después, como homenaje.

La jota sigue en los escenarios de la ciudad

El certamen de octubre no es el único sitio donde se puede escuchar jota en Zaragoza. En el Teatro Principal se han programado espectáculos como "Goya y la Jota eterna", un homenaje que cruza la jota aragonesa con música de Falla, Giménez, Serrano o Granados, nacido de una idea de Carmelo Artiaga Mialdea, fundador de la Academia de las Artes del Folclore y la Jota de Aragón. Las funciones, de jueves a domingo, se montan en el mismo escenario donde debutó el Pastor de Andorra casi un siglo antes, en la calle del Coso.

Fuentes

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