Los túneles del Coso: lo que hay debajo de la calle más antigua
Galerías romanas, refugios de guerra y leyendas de pasadizos secretos bajo Zaragoza.
Caminas sobre historia sin saberlo
Cada vez que paseas por el Coso, la arteria más antigua de Zaragoza, caminas sobre un mundo subterráneo que la mayoría de zaragozanos ignora. Debajo de tus pies hay galerías romanas, sótanos medievales, refugios antiaéreos y, si crees a las leyendas más persistentes, pasadizos que conectan medio centro histórico.
La herencia romana
El Coso sigue aproximadamente el trazado del antiguo decumano de Caesaraugusta, la ciudad romana fundada por Augusto. Los romanos construyeron un sistema de cloacas y galerías subterráneas que funcionó durante siglos. Parte de esa infraestructura todavía existe bajo el pavimento actual, aunque la mayoría de los tramos están cegados, inundados o integrados en los cimientos de edificios posteriores.
Durante obras de rehabilitación en diferentes puntos del centro, los obreros han encontrado con cierta regularidad restos de estos conductos. No siempre se documentan. No siempre se conservan. Pero están ahí.
Los refugios de la Guerra Civil
Durante la Guerra Civil, Zaragoza sufrió bombardeos aéreos republicanos. La ciudad, en manos del bando sublevado, necesitaba refugios para la población civil. Se excavaron decenas de refugios antiaéreos bajo calles y plazas del centro. Algunos aprovecharon sótanos y galerías ya existentes. Otros se abrieron nuevos.
Varios de estos refugios se han redescubierto en reformas recientes. El más conocido es el de la plaza del Pilar, pero hay indicios de que bajo el Coso y las calles aledañas existe una red más extensa de la que se conoce oficialmente.
La leyenda de la Aljafería
Y luego está la leyenda que todos los zaragozanos han oído alguna vez: un pasadizo secreto que conecta el Palacio de la Aljafería con el centro de la ciudad, pasando por debajo del Coso. La distancia es de casi dos kilómetros en línea recta. ¿Es posible?
Históricamente, no hay pruebas concluyentes. Pero la idea no es del todo descabellada. Los palacios fortificados medievales solían tener salidas de emergencia subterráneas. La Aljafería fue palacio taifa, alcázar cristiano, sede de la Inquisición y cuartel militar. Cualquiera de sus ocupantes tenía motivos para querer una vía de escape discreta.
Algunos historiadores locales aseguran que en el siglo XIX, durante las obras de reforma del cuartel, se descubrió la boca de un túnel que se adentraba hacia el este, en dirección al centro. Fue tapiado sin explorar. Nadie sabe si eso es verdad o si es otra capa más de la leyenda.
Lo que sabemos y lo que imaginamos
La realidad documentada ya es fascinante: bajo Zaragoza hay restos romanos, medievales e industriales que forman un palimpsesto subterráneo. Lo que la leyenda añade —los pasadizos secretos, las conexiones imposibles, las cámaras selladas— es probablemente exageración. Pero en una ciudad con 2.000 años de historia continua, la frontera entre lo documentado y lo posible es más borrosa de lo que parece.
La próxima vez que camines por el Coso, pisa con respeto. Debajo hay más historia de la que cabe en un museo.
Artículo generado con IA y revisado por el equipo de Vive Zaragoza.