Edad ModernaCentroGenerado con IA

Goya en Zaragoza: el genio que pintó las cúpulas del Pilar

De Fuendetodos a las bóvedas de la basílica: los años aragoneses del pintor universal

El hijo de Fuendetodos

Francisco de Goya y Lucientes nació el 30 de marzo de 1746 en Fuendetodos, un pueblo pequeño a unos 45 kilómetros al sur de Zaragoza. Hijo de un dorador de retablos, la familia se trasladó pronto a la capital aragonesa, donde el joven Francisco creció entre talleres y pinturas. Zaragoza fue su escuela, su primer escenario y el lugar donde empezó a forjarse como el artista que revolucionaría la pintura española.

Los años de formación

Con apenas 14 años, Goya entró como aprendiz en el taller de José Luzán, un pintor zaragozano que le enseñó los fundamentos del oficio durante cuatro años. En aquella Zaragoza del siglo XVIII, el joven artista absorbía las influencias del barroco tardío mientras soñaba con algo más grande. Intentó dos veces entrar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, y las dos veces fue rechazado. Pero Goya no era de los que se rinden.

Tras un viaje formativo a Italia entre 1769 y 1771, regresó a Zaragoza con ideas nuevas y una ambición renovada. Y la ciudad le estaba esperando con su encargo más importante.

Los frescos del Pilar

En 1772, el Cabildo del Pilar le encargó pintar la bóveda del coreto de la basílica. Goya tenía 26 años y aquella era su gran oportunidad. El resultado fue la "Adoración del Nombre de Dios", un fresco luminoso que demostró su dominio de la composición a gran escala.

Años más tarde, en 1780, volvió al Pilar para pintar la cúpula Regina Martyrum. Esta vez la cosa no fue tan bien: el Cabildo criticó su trabajo, considerándolo demasiado atrevido. Goya, con el carácter que le caracterizaba, se enfadó y se fue de Zaragoza prometiendo no volver a pintar para ellos. Las desavenencias con el Cabildo son una de las anécdotas más conocidas de la historia artística de la ciudad.

Hoy esos frescos son parada obligatoria para cualquier visitante del Pilar. Levantas la vista en la basílica y estás viendo a Goya en estado puro, joven y ambicioso.

El Museo Goya de Zaragoza

El Museo Goya - Colección Ibercaja, situado en el Palacio de los Pardo en la calle Espoz y Mina, alberga la colección más completa de grabados de Goya. Las cuatro grandes series están representadas: Los Caprichos, Los Desastres de la Guerra, La Tauromaquia y Los Disparates. Además, el museo cuenta con pinturas originales y un recorrido por sus precedentes y seguidores.

El edificio en sí ya merece la visita: un palacio renacentista del siglo XVI con un patio aragonés típico que te transporta a otra época.

Goya por toda la ciudad

La huella de Goya en Zaragoza va más allá del Pilar y el museo. La plaza que lleva su nombre, junto al monumento que la preside, es uno de los puntos neurálgicos del centro. El Instituto Goya, la calle Goya (la arteria comercial de la ciudad)... su nombre está por todas partes, y con razón.

Fuendetodos, su pueblo natal, conserva la casa donde nació (reconstruida) y un museo de grabados. Está a menos de una hora de Zaragoza y es una excursión perfecta para un sábado por la mañana.

Goya se fue de Zaragoza, llegó a pintor de la corte en Madrid y murió en el exilio en Burdeos en 1828. Pero sus raíces siempre estuvieron aquí, en el Ebro y en las cúpulas del Pilar.


Artículo generado con IA y revisado por el equipo de Vive Zaragoza.

Fuentes

historiapatrimonioarte