
Plaza de San Felipe
En el entramado de calles del Casco Histórico, la Plaza de San Felipe se presenta como uno de los espacios con más magia y nostalgia de Zaragoza. Esta plaza es un rincón con mucha gracia donde la arquitectura renacentista del Palacio de Argillo (Museo Pablo Gargallo) y la barroca Iglesia de San Felipe conviven con el recuerdo de la desaparecida Torre Nueva, cuya huella está marcada en el suelo y evocada por la estatua de un niño que mira hacia donde estuvo el gran monumento. Es un lugar honesto y lleno de personalidad, diseñado para el disfrute pausado del patrimonio en pleno corazón de la ciudad.
Estar ubicada a un paso de la calle Alfonso y de la zona del Tubo la convierte en una parada natural imprescindible para quienes buscan descubrir la esencia más auténtica de Zaragoza. Es un equipamiento público útil primero para vertebrar la vida cultural del distrito, ofreciendo un entorno que respira la identidad inquieta y culta de los barrios del centro antiguo. Se nota que es una plaza con alma, recientemente dinamizada para que el trasiego de sus terrazas y la actividad de sus museos la conviertan en uno de los puntos de encuentro favoritos de los zaragozanos en una atmósfera de absoluta cercanía.
Abierta las 24 horas del día, la Plaza de San Felipe facilita que el acceso a la belleza histórica sea una realidad gratuita y sencilla para todos. Cuenta con una iluminación nocturna cuidada que resalta la elegancia de sus palacios y torres, facilitando que cada visita sea una oportunidad para conectar con el pasado brillante de nuestra ciudad. Si buscas conocer la cara más romántica, honesta y monumental de Zaragoza, sentarte a ver pasar el tiempo en San Felipe es una experiencia obligatoria que te hará sentir parte del legado más genuino de nuestra tierra.
Sobre este lugar
La Plaza de San Felipe es un espacio con encanto en pleno Casco Histórico de Zaragoza. Aquí conviven la arquitectura renacentista del Palacio de Argillo (Museo Pablo Gargallo) y la barroca Iglesia de San Felipe, creando un ambiente único. Lo que la hace especial es la huella en el suelo de la desaparecida Torre Nueva, un recuerdo constante de la historia de la ciudad.
En la Plaza de San Felipe, puedes disfrutar de un paseo tranquilo, admirar la arquitectura de los edificios que la rodean, visitar el Museo Pablo Gargallo o simplemente sentarte en un banco a observar el ambiente. Es un lugar ideal para hacer una pausa en tu recorrido por el centro de Zaragoza.
La Plaza de San Felipe está situada en el corazón del Casco Histórico, muy cerca de la Plaza del Pilar. Es un espacio público abierto las 24 horas, por lo que puedes visitarla a cualquier hora del día. El ambiente es tranquilo y agradable, ideal para relajarse y disfrutar de la ciudad.